“Start”.-

Start

Ha sido un largo aprendizaje a lo largo de este año, desde que mi padre se cansó de estar despierto, y me dejó sola con los ojos abiertos. Yo por mi parte, me metí debajo de la manta para esconderme de mí misma, pensando únicamente…… en pasar el tiempo.

Pero cuando salí a buscarme debajo de esa horrible manta ….. tampoco estaba allí. No me encontré.  Me llamé a gritos, pero nadie respondió. Recorrí muchos caminos tratando de hallarme, y todo resultó en vano. Me había acostumbrado a estar tan oculta, que ni siquiera recordaba dónde me había metido. Cansada de llamarme, solo se me ocurrió sentarme, y pensar ……..dónde podía estar.

Y empecé a recordar, los lugares en los que podría haberme quedado.. Y me vi a mí misma, navegando por un mar que no me correspondía. Pero, ya no estaba allí. Tampoco estaba en el mar azul infinito, en el que había nacido Garbancito, ni en ningún otro mar en el que hubiera fondeado.

Así que pensé, que quizá estaba entre los libros de derecho, entre los autos y sentencias de cualquier Juzgado, o en el armario de las togas del Colegio de Abogados.

Se me ocurrió mirar en el lecho de muerte de mi padre, por si me había quedado allí sujetándole la mano mientras se dormía. Y me di cuenta de la cruda realidad, Yo no estaba allí, pero  él…. tampoco.

Medité, invoqué a Dios solicitando consuelo, canté mantras, miré fijamente al sol, desfallecí, me levanté, me duché con agua fría, leí cuanto caía en mis manos, tomé té verde hasta vomitar, ayuné, salí a correr, intenté volar…. Pero nada dio resultado. Llegué a pensar que, había desaparecido.

Y por fin me hallé, en el lugar donde nunca había buscado.  en el  AHORA.

Por eso he hecho una lista de las cosas a conservar y de las cosas a devolver a este maldito año.

Cosas a conservar:

_Todas las hora que pasé dibujando en silencio su boca.

_ La risa de Garbancito, que resuena sin parar en mi cabeza.

_ El olor de las velas apagadas, cuando mi hijo las soplaba.

_El apoyo incondicional de mis amigos y amigas: Su, Bego, Vane, Bea, Laura, Sandra, Ángela, Juan Luis, mi compi Juanma, Nacho, Diego, María Tamargo, y del grupo de Zarzas.

_ Mi familia cercana, y en especial mi madrina y mi cuñada María José.

_ Mis dos sobrinas nietas que son las niñas más preciosísisisisisismas del mundo: Deva y Lola.

_ Mi gata Micaela, siempre  conmigo….. debajo de la manta.

_ Todos los besos que te dí y todos los Te quiero que te dije.

_El recuerdo de una nariz arrugada.

Cosas a devolver:

_ El llanto ahogado y las lágrimas.

_ Los cientos de horas mirando a la nada.

_ Los reproches, y el portazo de mi puerta aquel día de marzo.

_ Los silencios asfixiados.

_ El nudo en la garganta cada vez que me gritabas.

_ La saliva derramada para hacerme entender.

_ La manta.

_ Las cadenas que me ataban, a una culpa imaginaria.

_ Tus últimas palabras. 

_ El miedo, la vergüenza y la rabia.

Gracias a todos los mensajes llegados desde las diferentes partes del mundo, con notas de apoyo y agradecimiento. Gracias a la gente que allende los mares me lee, y que me anima a seguir escribiendo. Gracias a los miles y miles de Zarzamoras, que se ven reflejados en mis escritos. El blog empieza nuevamente, y se publicará martes y viernes.

Gracias a Dios.-

Nixnivis.-

 

“La asistenta”.-

asistenta

¿Os acordáis de la asistenta que me desvalijó la casa? Hoy he estado haciendo la calificación provisional en el procedimiento penal contra la que fue mi asistenta. Para los no legos en derecho, es una fase del procedimiento antes de la apertura del juicio oral (la vista en el Juzgado que véis en televisión), en la que la acusación particular califica los hechos y pide la pena conforme a la ley.

Para ello, te pasan el “tocho” de sumario y puedes ver todas las actuaciones realizadas hasta la fecha. Ha sido duro revivir todo lo acontecido, ver nuevamente todas mis joyas en fotografías que aportaron las casas de empeño (porque la mayoría fueron fundidas, y no volveré a verlas nunca más), y no poder estrangular a aquella mujer con mis propias manos. Como antecedentes, le constan una detención con ingreso en prisión en Málaga y una orden de busca y captura desde el año 2004 del Juzgado de Alicante, por hechos similares. Tomaya!!!!

Pero claro, viendo el sumario y recordando aquellos meses que pasó en mi casa, me surgen muchas preguntas:

1.- ¿Cuándo contratas a una asistenta, hay que pedirle los antecedentes penales? Hombre… quien iba a pensar que una mujer que medía (y mide, que no se ha muerto la muy cabrona) 1metro10, iba a ser una asesina en serie, o una violadora, con la cara de uva pasa arrugada que tenía (y que tiene… que tiene). Ni siquiera me la podía imaginar con esa altura y esa cara, alcanzando las joyas del altillo de mi armario…. pero ¡¡¡¡si ni si tan siquiera tengo escalera en casa!!!! ¿tendría una capa voladora o cómo llegaba a lo alto del armario?.

2.- Cuando la asistenta no se calla un segundo, como era el caso ¿es para desviar la atención porque la muy hijaputa tiene en el bolso tu anillo de pedida? Porque mira que la tía hablaba (y habla… y habla la hijadesumadre)… y además en clave… “que si me dijo, me dijo, me dijo, y yo le dije, le dije, le dije”….. Y entonces empezaba con las eses. “Y tú le dijistessss, dijistessss, dijistesss… por cierto, ” “¿Comistesss?” “ Pues vessss comiendo” Y la ssss final hacía que yo solo pudiera pensar… quítale la s por Diosssss, quítale la s… en vez de pensar en mi esclava de la Primera Comunión, que estoy segura la tenía en la bolsa de la compra.

3.- ¿Si tu asistenta le molesta que pises “su” suelo mojado, que tu gata deje pelos en “su” sofá, que el niño no recoja sus juguetes en “su” habitación (y el su, va por ella, aunque la habitación sea de Garbancito), que te metas en “su” cocina, que le ensucies “su” baño y que le deshagas “su” cama…. Debes de darle directamente las escrituras de tu piso? Porque claro, alguna vez me dieron ganas de mandarla a freir espárragos…. pero claro!!!… cuando las palabras iban a salir de mi boca “ve a la put…”, me acordaba que ella diría “vessss a la put…” y ya no podía hablar…. Así que vuelta la burra al trigo.

4.- ¿Si la asistenta te hace chantaje emocional es debido a que la has pillado en ese momento con tu cámara de fotos metida en el sostén? Porque a veces, yo que no soy tonta, cuando salía por la noche y llegaba a casa, me la encontraba viendo la “Teletienda” y la casa que parecía que habían pasado los hunos hacía diez minutos… y entonces le decía “Pili, la ropa está sin planchar desde hace una semana”. “Por si no lo sabes… esto no es un hotel, para que llegues a la hora que quieras” (¿Os suena?) Y yo…… que no tengo madre…. me recordaba a la propia, y … solo podía bajar la cabeza…. “bueno, hasta mañana Pili, me voy a mi cuarto”… y la muy hijaputa levantaba el dedo y me soplaba “Me vas a matar de un disgusto”… y ahí ya me dejaba muerta.

5.- ¿Y si te pone la misma comida durante tres días es porque te quiere despistar para abrir la hucha del niño y llevarse sus ahorros? Pili, ¿lentejas otra vez?”. “¿Qué dijistessss?.” “Nada, nada”. “Te he oído….No soy tonta, ¿qué dijistessss?”. “Nada, nada… que a ver si mañana comemos otra cosa”. Esto no es un “restaurant” pá que cada uno pida lo que le da gana. Me paso el día cocinando y nadie me lo agradece”. “Ya… pero es que van tres días comiendo lo mismo”…. Y sacaba la lagrimilla… Tanta gente muriéndose de hambre en África… Menos mal que hay un Dios que todo lo ve”. Y te comías las lentejas sin levantar la vista del plato.

Bueno, el caso es que a la mujer no le va a pasar nada. El máximo son dieciocho meses de cárcel (con lo cual, ná de ná), y es insolvente. Y eso contando que le apliquen la pena máxima. Eso sí…. queda inhabilitada la mujer durante dos años para ejercer el sufragio pasivo. Que le importa a ella mucho, vamos…. lo que más le preocupa en el mundo mundial….. a ella y a los que son como ella. En fin…. qué bonito país este. Me encanta.

Nixnivis.-

“Mejores y peores”.-

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Todos tenemos las mismas emociones, pero quien sabe gestionarlas DOMINA EL MUNDO.

Queda a salvo,  a quien,  su destino kármico le sea tan favorable desde el nacimiento, que al hacerse humano haya nacido con un apellido incorporado. En ese caso, ya domina el mundo, sin tener que colocar sus emociones en el lugar adecuado.  Por ejemplo: Si te apellidas “Del Castillo” puedes permitirte desde los inicios ser un completo memo. Tranquilo,  todos lo sabrán pero a ti que más te da…..  porque tu apellido te protege como escudo, frente a cualquier  designio divino, y por lo tanto, no tienes  que controlar lo que sientes o lo que padeces!!!.  ¿Lo entiendes?   Puedes  llorar o reir, tener ira, frustración, deseo, orgullo, vergüenza, culpa, odio, amor… ¿qué más da?.  Tendrás éxito asegurado, serás empresario, y podrás “sobar” todo lo que puedas a tus empleadas, que ninguna te denunciará.  Podrás romper puertas si tienes ira, beber hasta reventar en el trabajo si sientes frustración, distraerte despidiendo gente si tienes angustia.  Qué más da… ellos son simples González, o Fernández… y tú…. eres un “ Del Castillo”. No tienes por qué esconder tus emociones, ni intentar cambiarlas, ni  escoger otras.

Hombre!!!  Hay que decir, que…. también hay excepciones.  Te puedes apellidar “Del Barrio”_ que no será ya no lo mismo que “Del Castillo”, pero tiene rango y abolengo_  pero ser el último de muchos hermanos, así que en el reparto de la dicha, no te tocó nada.  Y al contrario,  te puede haber caído un “Gutiérrez” y ser un “Iluminado”, y así  no esconderte en tu casa si sufres, o tener que meterte detrás de un sillón si sientes temor.

Dejando fuera estas excepciones, el resto de los mortales nos clasificamos en: los que saben gestionar sus emociones, y los que no sabemos. Y es que a los humanos nos gusta clasificarnos  porque sí, porque nos gusta. Somos altos, medianos y bajos;  rubios, castaños y morenos; rápidos o lentos;  inteligentes , tontos o tontos a las tres (sin contar los tontos a las tres y media, que abundan por doquier).  Pero la clasificación que más nos engrandece y que la que nos llena la boca a cada uno de nosotros, es  mejores y peores.

Así, cuando sabes gestionar tus emociones  te consideras “mejor” que nadie“¿Yo?, Yo no me considero mejor ni peor que nadie”.  Nunca lo reconocerás, porque de ignorancia estamos todos plagados,  y ello supondría admitir que usas comparativas, y las comparativas son hipótesis, y las hipótesis no tienen valor, por tanto, tú nunca te compararás con nadie.

Pero pongamos un ejemplo ilustrativo.  Partiendo de la premisa inicial, de que todos tenemos las mismas emociones, todos sentimos alegría. En ese estado de conciencia, somos los Reyes del Mambo. Ahí somos “iguales” o “parecidos”.  Pero la alegría es casquivana por naturaleza, y va de unos brazos a otros. Así que, correlativamente sentimos sufrimiento.  Y en el sufrimiento nos clasificamos en “mejores”  y en “peores”.  Porque los que administramos mal el sufrimiento,  seremos observados por los que saben mirarlo a la cara y echarlo a patadas de sus vidas, y clasificados como inútiles o miserables.  Somos los peores. Y nos merecemos ser los peores, porque no flotamos cuando caminamos.

La paradoja está, en que aunque lo semejante atrae a lo semejante,  los inútiles o miserables intentamos atraer a los mejores y hasta les pedimos ayuda a gritos. Del mismo modo, los mejores intentan atraer a los peores, porque la vanidad es la madre de todos las miserias, pero la abuela de todas las glorias, y su necesidad de reconocimiento como buenas  personas o mejores, es superior a la de relacionarse con los de su misma especie o mejores.

Nosotros,  queremos ser como ellos, porque al menos desde fuera se les ve en un estado de conciencia  con dignidad.  Y a pesar de que muchos de los “mejores” son simples actores, y su vida es más miserable que la de vida de un miserable,  la imagen que proyectan es la de “mejor”.

Así que, alzas la mano y suplicas compasión, para que te enseñen el don que les hace caminar por encima de ti.  “ Por favor, mejor…. ¿cómo se controla el sufrimiento?”. Pues muy fácil, haciéndolo”_ te responde sin tan siquiera mirarte. “Ya pero ¿Cómo?… ¿Acaso comes algo especial, bebes algo extraordinario, usas alguna loción capilar ….?”. “Sal de casa, diviértete, busca metas, ponte objetivos…”. “Ya… ¿pero cómo me divierto, cómo salgo de casa, cómo busco metas…. Cómo hago cómo?”. “ La solución está dentro de tí. Todos somos amor. Deja salir el amor”. “Sí, sí, sí… estás en lo cierto… pero ¿cómo?” “Evidentemente, yo nunca me equivoco”. “ ¿Nunca?” “ Sí, hombre a veces…. pero esa no es la cuestión…. ¿en qué puedo ayudarte?”. “ ¿Me vas a ayudar?” ” ¿Lo dudas? Yo ayudo a todo el que me necesita. Soy mejor…. “” Quiero ser como tú, estar por encima del bien y del mal, hablar como hablas tú a los demás desde tu púlpito de gloria, y ser yo quien ayude después a otros….” “Ya eres como yo, solo que no lo sabes”.

Pues bien, después de meses de introspección punitiva, a ustedes “mejores” les digo: “No soy como ustedes. Se equivocan más veces de las que en toda una vida puedan llegar a contar. Y tampoco quiero ser como ustedes. Porque no quiero que nadie necesite alzar la mano, para que yo le brinde la mía.  No hay sitio en mi casa, para la doble moral, es la ventaja de vivir en poco espacio. Y no. No quiero que me perdonen más por mí ignorancia, mi falta de gestión de emociones o hacer las cosas a contrapelo.  Dejen de mirarse tanto el ombligo de vez en cuando, y retuérzanse el estómago cuando hablen de amistad. No sabré gestionar mis emociones, pero vivo su significado, mientras que muchos de ustedes la tienen siempre en la boca como si de aire a respirar se tratara, cuando en cambio les queda muy grande a pesar de esa enorme bocaza. Nunca seré como ustedes. Porque viajo en una montaña rusa y ustedes en tren de lejanías. Porque sé besar lágrimas y no limpiarlas con pañuelos de papel que luego tiran a la papelera de reciclaje (Tan comprometidos con el medio ambiente, como los personas a las que quieren) Porque no pongo mil trabas, cuando alguien me pide ayuda, y me despeino cuando hace viento. Porque aún no canto, pero cuando lo haga se oirá música, y no chirridos de hienas. Porque no predico la bondad, y cierro la puerta de un portazo, recordando eso sí, que cuando estés mejor me llames, que aún nos debemos un café_ para charlar de los viejos tiempos y esas cosas_. Porque lloro que lloro por los rincones,  con mucha dignidad, tanta como ustedes predican.  Y si bien soy responsable de mis emociones, y soy la autora de lo que me digo sobre todo lo que me sucede, ya sea calificado como de bueno, malo o regular, dejen de contribuir a los diálogos internos. No se trata de culpabilizarles, pero ¿ si se dicen amor, amigos, hermanos, familia o se llaman a sí mismos buenas personas , acaso lo son? Que cada uno se responsabilice de lo suyo…. claro que ustedes tienen bastante, con ser quienes son: los mejores”.

Nixnivis.-

“Two sunsets”.-

Después de muchos días sin escribir, refugiada en el silencio, me preguntáis… ¿Cómo estás, Nix. ¿Cómo te encuentras?.

La melodía del vídeo responde plenamente a esa pregunta, mucho mejor que cualquier hilera de palabras que pueda encadenar. Por eso, este post no tiene sentido si no se escucha a la vez “Two sunsets”. Así es, como ha sido creado y….. así es como debe leerse, porque así…. es como estoy.

“Querido papá:

Hoy es mi cumpleaños. El primero del resto, que pasaré sin tí.

Me gobiernan como soldados, miles de pensamientos interminables, disfrazados en forma de recuerdos, temores, fantasías, música y ….. anhelos.

A lo mejor no me entiendes si digo que, necesito verte todos los días… pero eso es porque no tienes en cuenta, que tuve esa necesidad, incluso años antes de haber nacido. Levanto las alfombras, sacudo las mantas, muevo los muebles de sitio, hago montañas en los armarios…. por si te dejé olvidado allí….

Y mientras mi biografía sigue, y el guión de la película continúa, yo sigo buscándote tras la nevera, en los rincones de los cajones, en la letra de mis escritos y en los códigos de derecho… como si te me hubieras caído por algún sitio y fuera incapaz de recordar dónde te puse.

A veces….. canto en voz alta, y aporreo las puertas … para ver si te hago salir de tu escondite. Eres un hombre pequeñito, así que puedes estar en cualquier sitio metido, y yo…. todavía no entiendo …. cómo pude perderte. No sé…. Últimamente estoy tan distraída que…. lo pierdo todo.

Sé que nunca te gustó verme llorar, y que no quieres que esté triste. Tampoco pienses que a mí me gusta, tener un sabor a sal carbonatada desde aquel día del mes de junio … pero es que……. no consigo recordar ….. si los besos que me dabas los viernes cuando llegaba a casa, eran igual que los del domingo cuando me marchaba, y esa incertidumbre….. puede conmigo.

Pongo trampas en la casa. Sí….. ya sé que está mal que te haga salir de tu escondite con trocitos de queso curado, o tocino fresco del que tanto te gusta…. pero es que los días pasan sin mi consentimiento, habitando en esta espera, de entender cómo fue posible que te dejase ir…. sin tan siquiera saber a dónde.

Y me encuentro a los 42 años llena de prefijos. Sobre-viviendo, des-animada, des-amparada, y llena de razones para no querer decirte adiós. Siempre he tenido un serio problema con los finales, así que contigo no iba a ser diferente.

Si estás cerca, añade un prefijo más a mi vida , por favor. Pon com-pasión, a esta obra de teatro temporal que vivo cada día. Déjame ver…. solo una vez más tus ojos grises y mesarte la barba como a tí te gustaba. Y después dime adiós.

Dile a quien sea que yo era dulce y risueña, y que necesito verte para volver a reír. Soborna a algún ángel de poca vocación, para que te deje volver a abrazarme.

Me hubiera gustado ahorrarte tener que leer esto, pero… hoy por hoy, no puedo escribirte de otra forma. Y estoy pensando a la vez que escribo… que nunca he mirado dentro del horno, y tú siempre tenías los pies fríos…. Tal vez te hayas metido allí para calentarte, y ahora no sepas salir….

Sé que te quedaste en esta casa, porque te veo cuando miro a mi hijo. Sé que una parte de ti, está en tu biznieta, que nació el sábado anterior…. Pero soy tan  egoísta que aunque quiero que descanses, no puedo dejar de buscarte.

Ya nadie escribe cartas, papá. Pero es que hoy… es mi cumpleaños.”

Nixnivis.-

“Dejar de fumar”.-

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El siguiente paso de “mi cambio”, será dejar de fumar. He dicho que éste iba a ser un año de cambios, así que estoy concienciada a dejar  los cigarrillos….. (nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo por favor, gritan desde mi bolso, los muy capullos).

Yo no empecé a fumar hasta que fui a la Facultad, hecho que resultaba bastante  tardío en mis años mozos, ya que por aquel entonces  fumar…. daba cierto “glamour” a la mujer. 

El tabaco siempre me había hecho gracia, dado que  mi padre era fumador y yo como sabéis, adoraba a mi padre. Recuerdo que tenía quince años cuando éste, dejó por primera vez de fumar. Yo llegaba a casa del Instituto oliendo a humo, porque aunque ahora resulte increíble, en los años 80 los profesores fumaban en clase. Mi padre, que llevaba una semana sin fumar, olió el humo en mi ropa y gritó a mi madre….¡¡Quiero fumar!!! Fumaaaaaarrrrrr….

 

Lo siguiente que recuerdo, es a mi madre subida en lo alto de una escalera, apoyada en el armario de su habitación,  lanzando a mi padre los paquetes de tabaco que previamente ella había escondido en lo alto del mismo. ¡¡¡Pues fumaaaaaaaaaaa… fuma y muérete fumando!!!! Así, me dejarás viuda y me echaré un novio rico con el que daré la vuelta al mundo…………” La realidad es que mi madre, que era anti-tabaco total, murió 14 años antes que mi padre, que había sido fumador empedernido durante toda su vida, por lo que no tuve opción de tener un padrastro rico con el que  acoplarme en los viajes soñados de mi madre. Pero la escena en sí, siempre me hizo mucha gracia y por ende, empecé a ver a los cigarrillos como algo “gracioso”.

 

Desde mi estudios universitarios hasta ahora mismo, salvo períodos de ruptura total que duraron hasta dos años, he estado atada a este “inmundo amigo” llamado cigarrillo. Y digo amigo, porque siempre ha estado y está conmigo. En los momentos de tristeza, en el llanto, en la alegría para celebrar, incluso ahora mismo cuando estoy escribiendo este post, está aquí a mi lado.

 

En una ocasión, me apunté a un grupo para “dejar de fumar”, una especie de “Alcohólicos Anónimos” pero en fumadores.  Todos los días que había reunión te hacían soplar por un aparato y así controlaban tu nivel de nicotina y monóxido de carbono.  Además te pesaban, y te daban la medicación que estimaran para ayudar a solventar el “mono”. Después de mi estudio,  se consideró que lo mejor para mí eran los chicles de nicotina, acompañados de parches.  Fue muy efectivo el método, y dejé de fumar del tirón. El problema es que seis meses después estaba totalmente enganchada a los chicles, y no encontré ningún grupo para “dejar los chicles de nicotina”. Así que, volví a fumar.

 

En otra ocasión, me leí el famoso libro para dejar de fumar “Dejar de fumar es fácil, si sabes cómo”. Debo ser muy susceptible a todo, porque el libro me hizo replantearme mucha cosas ( y mira que es malo el libro), y rompí con el tabaco.  Esa vez, no lo sustituí por nada, pero en tres meses había engordado casi diez kilos. Así que, un día cuando me iba a trabajar y no tenía nada…. pero nada…. pero nada de nada ….. que ponerme….. después de probarme medio armario, volví a fumar, no tanto por complejo de gorda, sino por mi economía, ya que tenía que renovar todo mi vestuario.

 

Ahora, no sé cómo lo haré. Pero es algo que quiero hacer, y espero que sea la definitiva. Ya sabéis que yo soy muy radical y si digo que hago algo… lo hago…. Aunque luego, me enganche a los caramelos de eucalipto (lo que ya ocurrió en una tercera ocasión). Así que… ¿Alguna idea?.

Nixnivis.-

 

“Kiyosaki. Padre Rico-Padre pobre”.-

CUADRANTE-DEL-FLUJO-DE-DINERO.

 

En esta época de pensamiento sin fin, ha llegado a mis manos un libro de Robet Kiyosaki, “Padre Rico, Padre Pobre”. Muchos de vosotros ya lo habréis leído porque data de 1997, y desde ese año hasta hoy….mira si ha llovido.

La única razón de mi desconocimiento de dicho libro, puede ser igual a la de cualquiera de ustedes a los que nunca le han importado sus finanzas. Me explico. No es que no me importaran, sino que con sobrevivir en lo que el propio Kiyosaki denomina ·“Carrera de ratas” (trabajo-casa/ casa-trabajo), una ya tiene bastante. Y además, siempre he dado por hecho, que lo que tenía era lo que tenía que tener, y que ¿para qué tener cultura financiera, si no tengo dinero para invertir?. Pero el error está precisamente en la misma pregunta. Por eso, sigo manteniendo, que de la calidad de tus preguntas dependerá tu vida. Porque….y ¿si revierto la pregunta? ¿Y si no tengo dinero para invertir porque nunca he tenido cultura financiera?-

Pues bien, este gurú de los negocios _ que tiene una inmensa legión tanto de seguidores como de detractores_, nos da una visión particular de la mentalidad financiera que tienen los ricos como él, y los pobres como yo. He de decir, que la base en sí del libro, desde mi punto de vista, es errónea porque no creo que todo el mundo pueda hacerse rico, por tanto hay ciertas opiniones en el libro que hasta ofenden. Pero en realidad lo que más me ofende, es que no se me ocurriera a mí la idea del libro. Porque el tipo en cuestión, es de lo más hábil que me haya encontrado últimamente. Y ha sabido detectar un nicho de mercado que no tiene límites: el de la gente que quiere hacerse rica. Es decir, todos.

No obstante, mi conclusión no puede ser mejor para este libro: para bien o para mal no te deja indiferente. ¿Qué más se puede pedir?.

Y estoy totalmente convencida de que en mí, ha provocado una reacción positiva, no para hacerme rica, pero sí para cambiar mi manera de pensar. Supongo, que es lo que verdaderamente subyace  con las ideas ya expresadas en anteriores posts de este blog, esto es, que es necesario un cambio de mentalidad para poder re-inventarnos.   

La imagen que veis arriba, describe lo que Kiyosaki llama el Cuadrante del Flujo del Dinero, en el que explica a través de un plano cartesiano,  las 4  formas en las que cualquier persona adquiere su dinero. Los que estamos en el cuadrante de la izquierda, no solo somos los pobres, sino los que tenemos mayores dificultades para cambiar de cuadrante, esto es, llegar a ser inversionistas o empresarios. Pero yo creo, que no es solo porque tengamos mayor necesidad de dinero, sino porque tenemos mucha dependencia hacia la forma de ganarlo, por lo que para cambiar de cuadrante, es necesario un cambio de actitud interna, saber quién es uno,  si se tiene la capacidad de lucha para el cambio, y cual son nuestras metas.

Me resultó muy curioso, cuando leí los comentarios que me hicistéis en “Preguntas necesarias” acerca de qué querías ser cuándo eras pequeño: la mayoría contestó que no quería ser nada. Muchos de vosotros tenéis hijos, o niños alrededor. ¿Estáis seguros que si hacéis esta pregunta a vuestros niños, os responderán  “nada”?. Claro que no. Todos los niños quieren ser algo. Y  lo mismo respondíamos nosotros cuando éramos niños. Qué triste que a nuestra edad no lo recordemos. Y qué triste que ninguno me dijera, yo cuando era pequeño quería ser feliz de mayor.

Con el escepticismo de que nadie que lo lea se vaya a volver rico, es un libro que recomiendo, porque sí creo que tiene muchas ideas de sentido común, que estaban ahí, pero nunca habíamos visto. Al menos, hablo por mí.

El que se haya leído el libro, me gustaría leer sus comentarios. Y el que no se lo haya leído… léetelo ¡¡¡hombreporDios!!! que si no, no puedes opinar….

Nixnivis.-

 

“Receta para ser una buena vecina”.-

VECINA

Mientras reflexiono, me pasan cosas. Y como me pasan cosas os las cuento.

 

Tengo un garaje cerrado en el bajo de mi edificio. Todos los días a las 9.00 de la mañana cuando voy a sacar el coche, la vecina del primer piso, cuya ventana dista del portón de mi garaje apenas medio metro, tiene tendida una sábana que tapa media puerta del garaje.

 

Ello implica, que si no quiero pillar la sábana al cerrar la puerta, tengo que dar la vuelta al edificio, tocar a su timbre y esperar a que retire la sábana. Así que, cada mañana, bajo al garaje con el niño, la mochila del niño, el ordenador, los expediente que tenga que llevar al trabajo_ y que sujeto con los dientes_…. ¿y qué me encuentro? La sábana.

 

Doy la vuelta al edificio, con el niño, la mochila del niño, el ordenador y los expedientes…… toco en la puerta de la señora y espero durante diez minutos, a que ésta se levante de la cama, coja las muletas, y llegue hasta la entrada de su casa. El susto que le doy cada mañana es tremendo_ o al menos hace que se asusta_ aunque no tiene parangón con el que ella me devuelve. La señora, que cuenta con doscientos años de edad, me recibe con una mascarilla verde, y los rulos en la cabeza, un camisón de franela de los de “no hay por donde”, y una zapatillas con un pompón rosa del tamaño de la cabeza de mi hijo (y mira que el Garbancito es cabezón).

 

“Qué pasa… qué pasa… por qué me despiertas”_ dice mientras abre su boca sin un solo diente, mientras la mascarilla endurecida se hace jirones.

 

“Victoria_ que se llama la mujer_, ya le he pedido por favor que, no cuelgue las sábanas sin doblar, porque no puedo cerrar la puerta del garaje sin pillar la sábana con la puerta. Y todos los días lo hace….”.

 

“Ya… ya…. Ahora la quito…. es que …..”. Y me doy la vuelta corriendo, porque si la dejo hablar no llegamos al Colegio ni a la Fiesta de Fin de Curso. Ella se va con sus muletas, arrastrando las zapatillas de pompón, pero con una sonrisa que denota que por algo se llama así, Victoria.

 

Vuelvo al garaje, y espero otros quince minutos a que la mujer llegue a la habitación, abra la ventana y quite la puñetera sábana del tendal.

 

Esto hace que, como voy con el tiempo justo (Garbancito entra a las 9:25, y no sabéis que lío de coches se monta para entrar en el Colegio), tenga que coger el coche a toda velocidad, y aun así siempre llegamos tarde, por lo que al pobre niño le quitan diez minutos de recreo. Y la historia de la sábana de la vecina, a la profe…  no le “cuela”.

 

Del colegio_antes de dejar el trabajo_ me iba a trabajar. Pero ahora vuelvo a casa a “reflexionar” (ya sábeis), y ¿qué me encuentro a la vuelta?. La sábana nuevamente tendida.  Así que vuelta a empezar…. Dar la vuelta a la manzana, tocar al timbre, esperar diez minutos a que coja las muletas…. ¿Cómo coño se puede reflexionar cuando a primera hora de la mañana vives un “dèjá vu” ?.   Pero si continuamos, y tengo que recoger al niño a la 13.00, llevarlo a las 15.00, y recogerlo por la tarde… ¿Cuántas veces al día creéis que tengo que repetir la misma operación?.

En realidad, la señora es muy mayor, pero muuuuuu lista. Colgando la sábana de ese modo, consigue un triple objetivo: uno, debo ser la única persona con la que habla en todo el día, y sin más en el día de ayer tuve que repetir la operación cuatro veces. Dos, controla perfectamente cuando entro y salgo de casa, y hasta se permite hacer algún comentario como…. “Hoy has venido a decirme lo de la sábana más tarde…. si no te das prisa, Garbancito va a llegar tarde al colegio”. Y tres, como es mayor, hace lo que le da la gana, y si ella dice que tiende la sábana, la tiende y punto.

 

Por eso, para ser una buena vecina, he decidido mañana bajar a las 8.30h de la mañana al garaje, para que a mi hijo le de tiempo a entrar a las 9:25h (en un colegio que está a menos de un kilómetro de mi casa), pero partiendo que tardo 10 minutos en llegar al colegio y 45 minutos en hablar con la vecina, creo que será tiempo de sobra. Cuando llegue a casa, buscaré durante media hora aparcamiento, y dejaré el coche en la calle, aunque caigan chuzos de punta y tenga que aparcar en el otro extremo de donde vivo…. pero…..  ¿Soy o no soy una buena vecina?.

 

Pensándolo bien…..  ¡Qué coño! Mañana le pillo la sábana con la puerta.

Nixnivis.-

“Preguntas necesarias. Éxito”. Parte II.-

¿La idea de “éxito” en nuestra vida es realmente “nuestra” o es inculcada? Evidentemente, para responder a esta pregunta, previamente habré de tener respuesta para a la precedente ¿Qué es el éxito para mí?

La idea común del éxito  es tener un trabajo digno, una casa digna, una familia honesta, medios suficientes para vivir….  ¿Por qué entonces si la mayoría de nosotros tiene los recursos señalados, no somos felices?.

Yo creo, que el éxito no depende tanto de lo conseguido, sino de los objetivos que nos hemos marcado en la vida. Así las cosas, a las mujeres de mi generación, se nos implantó una idea de éxito basada en los estudios superiores para lograr independencia, lo que conllevaba trabajar fuera del hogar y en la consecución simultánea de tu  propia  familia, un esposo que a su vez trabajara, uno o varios hijos y hasta animal de compañía, si fuera posible.

Si embargo, he ahí la paradoja. Porque quien te introducía estas metas en la mente, a la vez reforzaba la idea de que, conseguir el éxito en ambas era imposible. Si fueras una “ingeniera de telecomunicaciones” de gran éxito profesional, no tendrías tiempo para estar con tu familia. Tus hijos crecerían al cuidado de una tercera persona, y probablemente tu marido te abandonaría porque “le habrías demasiado tiempo solo”. Y al contrario, si tenías éxito como esposa y madre, participabas en las reuniones del colegio, en el Día de la Paz, llevabas a tus hijos a sus actividades extraescolares y revisabas personalmente el menú que previamente habías comprado en el mercado, además de dar cenas para tus familiares y amigos, no podrías tener éxito en el trabajo, porque no habría tiempo para aumentar tus posibilidades. Así que, o elegías una de las dos cosas, o fracasarías en ambas ….como mucho, como mucho…. y en el mejor de los casos “sería medio éxito en ambas cosas” . Sobra decir, que en el plano masculino la cosa cambiaba. El hombre podría perfectamente compaginar ambas ideas de éxito, sin sentirse culpable por estar en un lado u otro.

 Con este panorama, la peor decisión que una persona puede tomar acerca de su éxito en la vida, es tomar precisamente “la decisión de otra persona”. Y precisamente esto, es lo que hicimos la mayoría. Nuevamente, a las mujeres no nos enseñaron a ser responsables de nuestra vida, sino a llevar una mochila a la espalda cargada de …. culpa. Si trabajo muchas horas me siento culpable….. porque tengo a mis hijos desatendidos, porque no tengo tiempo para ir a comer a casa de mi madre, porque… porque… porque…. Si no trabajo, me siento culpable porque ….. (¿Os suena?)

Y nos bombardearon a mensajes de que el éxito era cumplir los deseos de todos los demás. En el cine, en la literatura, en la escuela, en la calle….. olvidándonos de los deseos propios. (Sirva como ejemplo cualquier películas subidas de tono , o las porno propiamente dichas donde las mujeres enloquecen en posturas de lo más variopintas para dar satisfacción a cualquier hombre. O las mujeres que llegan al despacho, cuando el tipo se va y les dice…. “Tengo otra, dame un tiempo para pensar y así me decido”, y se quedan tan pichis esperando a que tome la decisión. O ejemplos más mundanos cuando  tu hijo te dice: “mamá, ven a buscarme al fútbol a las seis de la tarde”. “Ya te avisé hace una semana que a esa hora tengo  que hacer tal y tal cosa…”). Pero vas a buscarle… Y entonces tendrás éxito, porque tu hijo te querrá, tu marido te querrá y los demás te aprobarán.

Y yo me pregunto ¿Qué cosas quiero para mí? ¿No es una locura que alguien decida la clase de vida que yo voy a vivir? Fijarse objetivos y rechazar a la gente que te distrae de los mismos, tiene que ser el primero de los objetivos. No hacer aquellas cosas que te alejan de tu meta.  Para que los demás respeten mi sueño, debo empezar a respetarlo yo primero. Alguien dijo que, cuando hacemos algo para complacer a alguien, o porque es lo que se espera de nosotras, o porque le tenemos a alguien, nos alejamos cada vez más de nuestro propio éxito.

Sigo reflexionando.-

Nixnivis.-

 

 

“Preguntas necesarias”.- Parte I.-

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Yo creo, que la calidad  de la vida que tienes, depende siempre de dos factores: de las preguntas que te hagas a lo largo de la misma, y de la capacidad para aceptar las respuestas.

 

Por eso, en esta época de reflexión en la que me muevo, hay determinadas preguntas que son necesarias. Si ustedes Zarzas que me leen, y no- Zarzas que también me leen, lo consideran oportuno, me gustaría que contestasen a través del blog, y se pudiera iniciar un diálogo de reflexiones. Todos los puntos de vista, nos pueden aportar muchas cosas.

PRIMERA PREGUNTA..-

 

¿Qué querías a ser cuando eras una niña/o?

 

Estoy convencida, que todos tenemos un propósito o talento único, que nos hace diferentes a los demás. Que, estamos aquí por algo. La ley del Karma dice que, para cada acción hay una consecuencia, para cada causa un efecto, y que  todo lo que se envía al Universo, regresa a nosotros tarde temprano.

 

Por tanto, ¿Dónde nos alejamos, de esa pasión que teníamos cuándo éramos niños? ¿Por qué en la libre opción de actuar conforme a nuestras virtudes o defectos, solemos escoger la segunda frente a la primera opción?.

 

Desde los siete años, tenía un amigo llamado Moncho.  Todos mis recuerdos con Moncho son….. volando. Porque mientras el resto de niños jugábamos a cualquier juego, Moncho soñaba con volar. Se cosía alas de papel de periódico  y saltaba por las escaleras. Se hacía capas voladoras con las cortinas viejas de su madre y se tiraba por los campos haciendo que volaba. Una vez, se quemó los zapatos con los petardos que se puso para propulsarse.

 

A la edad de la revolución hormonal, Moncho dejó el instituto y se colocó como dependiente en una tienda de recambios de automóvil. Se casó y tuvo un hijo, y pasó por diferentes empleos, mientras seguía haciendo maquetas de aviones, globos y dibujando nubes en el cielo.

 

Pasó por un divorcio, un segundo matrimonio y dos hijos más. Se compró una segunda vivienda (la primera se quedó por el camino con su primera mujer y su hijo), y por ende, una segunda hipoteca, y siguió trabajando en los empleos más variopintos.

 

Hacía muchos años que no tenía noticias de él, tantos como años de su segundo matrimonio. Un día repostando gasóil,  detrás de una manguera y enfundado en una traje de Repsol, estaba Moncho.  No se parecía en nada al niño soñador que yo había conocido.  Su mirada era triste, y había perdido aquella enorme sonrisa pícara, que tenía permanentemente en su cara, cuando nos contaba alguno de sus proyectos para volar.

 

Nos pusimos al día de nuestras vidas, en lo que se tarda en llenar un depósito de gasóil. Cuando me iba le pregunté: “Moncho, ¿sigues queriendo volar?”.  Miró al suelo y me respondió: “Ni siquiera he viajado nunca en avión”.

 

Al cabo de unos meses volví a repostar en la misma gasolinera. Allí estaba Moncho,  poniendo gasolina. Volvimos  a hablar de los niños, del tiempo lluvioso, y de que su empleo peligraba, porque  actualmente se encontraba en un expediente de regulación de empleo, (E.R.E).

 

“Bueno… si te quedas sin empleo, a lo mejor puedes empezar a volar”. Quería que me tragara la tierra, por haber dicho aquellas palabras, que  habían salido de mi boca sin pensar. ¡¡Cómo podía ser tan insensible!! Un padre de tres hijos, que se queda sin empleo, y yo hurgando en la herida. Sin embargo, la reacción de Moncho fue totalmente contraria a lo que yo hubiera podido esperar ante dicha frase irreverente, hacia alguien que iba a ser despedido. Sonrió de aquella forma que yo conocía, sacó un papel del bolsillo y empezó a doblarlo en varios cuadrantes. “A lo mejor”_ respondió riendo. Y……… me entregó un avión de papel hecho con la publicidad de unas ruedas de repuesto.

 

Todo camino que elegimos tiene un peaje, y quien diga otra cosa miente. Entonces…. ¿ Por qué elegimos un camino y no otro? ¿Acaso elegimos el camino que menos peaje creemos que vamos a pagar, o aquel en el que no  creemos que pagaremos peaje? ¿Por qué no elegimos el camino menos trillado, en vez de embarcarnos en un camino más barato? Y… este camino más asequible… ¿sigue siendo más barato emocionalmente o las consecuencias emocionales tienen un coste superior a lo dejado de pagar por haber elegido un camino menos costoso?

 

Reflexionen, reflexionen… y compartan si así lo desean sus reflexiones, que todos lo agradeceremos.

 

 Nixnivis.-

 

“Sopa de piedras”.-

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Y pensando, pensando….. ayer  dejé mi puesto de trabajo. Me apasiona mi profesión, pero siempre he trabajado para otros, aún siendo autónoma en muchas ocasiones. Este era mi Sexto Despacho de abogados para el que he trabajado, pero como os dije en el anterior post, este será un año de cambios.

A diferencia de otros despachos donde había trabajado anteriormente, me encontraba totalmente cómoda en el mismo. Mis jefes eran asequibles, y el ambiente de trabajo era bastante bueno. Tampoco había excesiva carga de trabajo, y total libertad para tomar decisiones.

Pero…. Me he pasado el último año, con un único pensamiento: la jubilación (quien me conozca lo sabe). Así que todo este año, solo he pensado en jubilarme… como si ésta fuera una salida liberadora. Por ello, y después de darle muchas vueltas a la idea de cambio, he llegado a la conclusión que, no me compensa seguir trabajando para nadie, pensando únicamente en un incierto retiro.

El dinero compra la libertad para poder elegir lo que se hace con el tiempo. Por ello, ofreces tu tiempo a cambio de dinero. Pero cuando trabajas en algo, que no te ofrece ninguna de las dos variables, ni dinero, ni tiempo, he decidido al menos tener tiempo para poder llegar a tener dinero.

“Hombreya!!! Dinero sí te ofrecía”…… ”Sí, vale, me pagaban…. Pero es como si echaras el dinero en un colador, y se fuera filtrando por cada uno de sus huecos, de tal modo que después de pagar Autónomos, Colegio de Abogados, Hipoteca (con máyusculas), Seguros, IVA y su put…íííííísima madre, en la base del colador (como en cualquier tamiz) solo queda un poso de porquería”.


“Hombreya!!! Pero tenías un sueldo todos los meses”….. “Sí, pero nunca he tenido el control de la situación, de tal manera que tener un sueldo todos los meses, ya no me da ninguna seguridad,  solo más miedo del que ya acumulo de por sí”. ”.


Hombreya!!! Pero no es posible enseñar viejos trucos a un perro viejo”…... “Por eso reflexiono, y siento… que, cuando el miedo a fracasar, a que te echen, y a perder dinero si no trabajas es tan grande, que solo buscas una seguridad en el trabajo, sin que éste te aporte tiempo,  elijo buscar libertad, en vez de seguridad”.

“Hombreya!!! Pero todo eso podías hacerlo sin dejar el trabajo. En tus ratos de ocio, por ejemplo”……… “Lo que pasa es que apenas tengo ratos de ocio, recuerda que soy madre soltera con un hijo, y si mi escaso tiempo libre lo dedico a un segundo empleo, para ganar más dinero, me perdería pasear en bicicleta con Garbancito. Tampoco puedo dedicar el dinero que me sobra a invertir, porque con mi sueldo y mis gastos, mi activo para invertir se queda en nada.”

“Hombreya!!! Pero eso nos pasa a todos. Trabajamos para pagar y para vivir. La vida es dura.”………….. Ya… pero ¿esa es la vida? ¿O es en cambio la vida que nos han enseñado?”.


“Hombreya!!! Pero …. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Cambiar de trabajo? ¿Después de quince años de profesión? ¿Ir a otro despacho? ¿Ponerte por tu cuenta? Tendrás siempre los mismos problemas. Y eres autónoma…. Ni siquiera tendrás paro….” …….“Yo creo, que cambiar de trabajo o cambiar de profesión no es la solución. Efectivamente, cada uno debe dedicarse a lo que sabe. Lo que sí creo, es que he de cambiar de mentalidad, cambiar en el fondo lo que yo soy, cómo pienso y cómo observo el mundo”.

Queridas Zarzas, no sé lo que haré aún. Y no hablo de dejar la profesión, porque me encanta lo que hago, y eso quizá es lo más importante del trabajo, algo que desde hace años se me había olvidado. Pero sí dejo atrás los viejos valores de certidumbre, seguridad y vanalidad. Me desarraigo del sistema. El primer paso, ya lo he dado…. Ahora al menos voy a tener tiempo para escribir, algo que siempre me ha dado vida. Por eso nació este blog, y por eso, seguiré informando.

Os dejo un cuento, que a mí personalmente, me ha ayudado.