“Zarzamora, por una cabeza” de Carlos Gardel.-

Un sector de la filosofía oriental dice que, la vida del ser humano se puede dividir en tres metamorfosis sucesivas del espíritu: asimilación, independencia y creatividad.

La asimilación, es el estado en el que nace el hombre, lo que metafóricamente se llama una “larva”. Una larva es estática,: no conoce ningún movimiento. Permanece adherida a un espacio. Y solo asimila: su pasado histórico, la comida, las circunstancias. Se prepara para convertirse en oruga. Ello no implica, que muchas personas vivan toda su vida como larvas, porque solo memorizan, no digieren lo sucedido, y por tanto, siempre serán larvas. Con la independencia, ya no es necesario permanecer en un solo lugar. Ha llegado el momento de explorar. La larva se convierte en “oruga”. Ya puede moverse, y por tanto aparece el dinamismo. La vida se hace estimulante, aunque el movimiento solo sea horizontal. La creatividad, implica un salto cuántico final, porque la oruga, se convierte en “mariposa” y empieza a moverse verticalmente. Por fin, puede volar.

Es lo que Friedrich Nietzsche llama las tres fases del ser: La “fase de camello”, en la que la vida es tranquila porque solo se trata de asimilar, pero de total estancamiento, porque el camello no usa lo que asimila, solo lo memoriza. La “fase del león”, en la que el camello se ha desarrollado personalmente, se despoja de lo asimilado y comienza a rugir con autoridad. Por primera vez aprende a decir “no”. Y el salto posterior, donde el león se convierte en “niño”, un estado de inconsciencia en el que se abandona el ego adquirido como león, y  en el que se responde de nuestra propia existencia.

Pero tanto la filosofía oriental como Nietzsche, se olvidaron de un pequeño detalle. El modo de transporte. Porque ser Zarzamora, supone que has dejado tu vida estática, que te mueves de la  larva a la oruga o del camello al léon, pero nadie explicó sobre qué medio lo haces. Y es que ser Zarzamora, implica vivir subida en una montaña rusa.  Y ello es así, aún cuando la Zarzamora ya sea oruga y vaya camino de la “mariposez” o de la infancia, según Nietzsche. La montaña rusa no cesa….. y ello complica aún más las cosas. Si a eso le sumamos que, una Zarzamora camina descalza, vive en “Matrix”, y de vez en cuando “llora que llora por los rincones”, la metamorfosis puede acabar convirtiendo a la Zarza-oruga en “vaya usted a saber qué”, en vez de en mariposa.

Y tampoco tuvieron en cuenta otro “pequeño” detalle. No solamente no es fácil la transformación, sino que además de estar sentada en un vagón de una montaña rusa, siempre tiene una canción pegada al oído.

Así que un día, te levantas de la cama, gritas al Garbancito que se vaya vistiendo mientras preparas el desayuno…. y de repente suena en tu cabeza la voz desafinada de David Summers cantando “Voy a pasármelo bien… muy bien”…. Decidme ¿¿¿ puede haber algo peor???.. Y sigue resonando, “Muuuuuuuuy muuuuy muuyyy bien….”. Y subes y bajas en el vagón, y asimilas para transformarte, pero David Summers no se calla. Y ni tan siquiera te sabes otro trozo de la canción….

Y cuando llegas al colegio, y dejas al Garbancito, después de haber dado tres vueltas en la montaña rusa, despojándote de la piel de larva a jirones, la música cambia…. Y oyes un ….. “Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré… alaaaaaaaaaabare a mi Señor”. Y ya dices, ¿no me puedo quedar siendo larva toda la vida? . Porque en esos momentos, solo  quieres que alguien pare la música. Y que no oigas a nadie tarareando por la calle, porque te llevas luego la canción en la cabeza.

Pero el proceso es irreversible. Y la larva, que se está despojando de su piel, no puede volver a ser larva. Es de sentido común.

Pero  cuando suena “Por una cabeza” de Carlos Gardel,  compruebo que el proceso tiene que ser tal y como es. Y siento…. que no me gustan las rutinas, y que, en realidad no estoy hecha para la vida previsible. Que, en el momento en que empecé a ser oruga, o a rugir como un león… ya no hay marcha atrás. Que yo “solita”, saco los billetes para la montaña rusa por docenas. Y que, la música no para…………. porque es necesaria para que te crezcan alas……Música “Por una cabeza”, de Carlos Gardel.

Nixnivis.-